Mantequerías Vicente Ferrero

Mantequerías Vicente Ferrero

Tres escalones elevan, por encima de la media, al establecimiento de Vicente Ferrero y familia.

No es baladí, por tanto, que se haya de ascender ese trío de peldaños para entrar en una Mantequería exquisita, que en la inminente campaña de Navidad cumplirá quince años de servicio impecable.

Quince años que son más, muchos más, en el negocio ultramarino. Vicente, bien joven (contaba con tan solo 12 años de edad), comenzó a labrarse su futuro entre conservas y jamones, con vistas al Mercado de Colón, en la emblemática tienda  de la calle Conde de Salvatierra que más tarde lo sería de Pepe Luján, la fotografiada Mantequerías Luján.

Viene a nuestra memoria y seguro que a la de mucho de los lectores del Ensanche Valenciano, ese escaparate alto, repleto de producto magnífico y a Pepe y un joven Vicente siempre atentos, serviciales, profesionales.

Y dentro de años, seguro que muchos, recordaremos a los Ferrero, Vicente y Carlos, detrás de sus propias vitrinas, llenas de género sublimes.

Porque Carlos, a pesar de su juventud, conoce sobradamente el oficio, pues lleva toda la vida correteando entre latas y chacinas. Las que ya repartía dentro  innumerables cestas de Navidad siendo niño, en la misma carretilla (restaurada) que hoy pasea por el mismo barrio para seguir llevando a las señoriales casas del 004 de Valencia los productos de Mantequerías Vicente Ferrero. Sus productos.

Da gusto conversar con padre e hijo y comprobar la complicidad entre ellos (aseguramos que la foto no está preparada), siempre bajo la perfecta asistencia y apoyo de Pilar, esposa de Vicente y madre de Carlos.

En Mantequerías Vicente Ferrero, podemos encontrar todo lo bueno que se nos ocurra. Empezando, por supuesto, por ellos y pasando por el amplio abanico de vinos, licores y espirituosos. Distintas denominaciones de origen (por supuesto, también, vinos valencianos) y multitud de referencias (imposible detallarlas todas) que lucen en sus llamativos escaparates. Presente con nosotros estuvo el Marqués de Murrieta, en forma de botella Reserva de 2.010.

Whisky, ginebra (con sus mezclas), ron, coñac, champagne, vermouth (especial mención merece Arlequino) y demás destilados. Hay de todo.

No falta tampoco el guiño valenciano con cervezas, cavas, sangrías y mistelas. Y también el valencianista, con un escudo que deja claro el ambiente che. Un local que cuando Mestalla ha albergado finales coperas, ha hecho las delicias de los leones bilbaínos, gente de buen comer.

Y como no podía ser de otra manera, igual de impresionante son sus cuidadas estanterías de maderas que albergan sus conservas (de altísima  calidad),  chocolates, turrones, mermeladas, dulces, galletas, arroces, legumbres y un sinfín de productos de excelente paladar. Por supuesto, también, aceites, protagonista de las catas que también organiza el local para sus clientes y amigos.

Y si todo lo contado hasta ahora es excepcional, mención aparte merecen sus cámaras de frío. En distintas entradas de la web,  encontraréis referencias a muchos de sus productos, que nos tienen enamorados.

Porque en ellas se encuentran maravillosos quesos (indescriptible el aroma y sabor de su trufado, del stilton o de su brie), foie, sobrasadas artesanales (de Ca Sereno), longanizas frescas, anchoas, boquerones, ahumados (toca resaltar ahora el salmón que le suministra Ahumados Domínguez – y en campaña de Navidad, el salvaje, que cortarán al momento -), quesos frescos, gazpachos y fiambres.

Y aquí hay que hacer un alto, porque la hueva que consigue Mantequerías Vicente Ferrero para su clientela, es inigualable. Un bocado único. Sólo por ella, merece la visita.

Y si todo suena bien (y sabe mejor, eso seguro), aún no hemos hablado de su producto estrella. El jamón.

Por piezas o al corte (Carlos es, además cortador profesional, a quien lo hemos disfrutado en varias ocasiones, siendo un gusto verlo trabajar – en el vídeo lo podréis ver en acción -, mientras nos cuenta mil y una anécdotas de eventos y bodas  a los que asiste con sus afilados cuchillos, para terminar siempre diciendo que el jamón siempre es lo que más triunfa. No es de extrañar.

Y en Mantequerías Vicente Ferrero cuelgan (junto a la “humilde” longaniza de Pascua – no hay otra igual -) junto a cañas de lomo, salchichones y chorizos, los de D.O.  Trevélez, los Ibéricos de Cebo de La Jara y el majestuoso Ibérico de Bellota Lazo.

Mantequerías Vicente Ferrero y Lazo han ido siempre de la mano. Y envidiosos atendemos las explicaciones de Vicente sobre sus visitas a Cortegana (el año pasado celebraron su 75 aniversario) mientras Carlos espera con enormes ganas su desplazamiento a Huelva. Pronto le tocará. Se la ha ganado a base de esfuerzo y de abrir muchos y buenos jamones, como el que ayer ejercía de testigo presencial.

Y entre otras muchas anécdotas, proyectos y demás conversaciones, disfrutamos de un magnífico rato, que se sucede cada vez que visitamos Mantequerías Vicente Ferrero, donde Vicente, Carlos y Pilar (quien ayer ejercía de orgullosa abuela de un Martín que desde bien pequeño se asegura comer “jamón del bueno”) hacen sentirse al cliente, amigo, como en casa.

Ya sabéis. Visitadla quien no lo haya hecho. Repetid, al que sí. Probad sus productos in situ o llevároslos a casa. Encargad vuestra Cesta de Navidad o comprad un regalo a alguien a quien queráis.

Preguntadles porque gustosamente contestarán y vivid la experiencia de comprar en un comercio familiar, de barrio, que cuida hasta el más mínimo detalle (hasta los restaurados pasamanos), pues en ellos está su grandeza.

Y disfrutar siempre de tiendas así, cercanas y profesionales. Porque el placer lo podemos encontrar, como decíamos al principio, a solo tres escalones de altura.

Mantequerías Vicente Ferrero (la conoceréis más a través de su página de Facebook y con el vídeo que obra in fine) se encuentra en:

Calle Sorní 38

46.004 Valencia

963749724

vicente_ferrero@hotmail.com

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